El escritor local Daniel Antelo ha dado vida a una obra muy especial, un libro que se autoedita con el corazón puesto en su tierra. No es solo un volumen con páginas: es un trozo de paisaje, de conversaciones, de amaneceres y recuerdos que palpitan como la propia tierra gallega.

Imagina un paseo por los caminos rurales de la provincia, entre colinas suaves, muros de piedra cubiertos de musgo y el canto lejano de los pájaros. Ese paisaje reverbera en las páginas de Antelo. Y aunque no conocemos todavía todos los detalles de su contenido, sí podemos suponer que está tejido con el mismo cariño con el que muchos vecinos hablan de su infancia, de las fiestas de verano, de las historias que pasan de abuelo a nieto.
Este libro no es solo para lectores solitarios: es para quienes sienten orgullo de sus raíces, para quienes han visto cambiar los otoños y siguen regresando una y otra vez a la comarca. Es para todo aquel que ha sentido que un lugar puede convertirse en una parte indisoluble de quiénes somos.
Lo más emocionante de esta noticia no es únicamente la publicación del libro, sino lo que significa para la comunidad. Cuando un autor local publica una obra, se enciende una chispa en el resto de quienes creen que hay historias que merecen ser contadas. Historias como esa receta familiar que nadie anotó, esa anécdota de infancia en la antiga escola, o el recuerdo del primer tren que atravesó la comarca.
Quizá Daniel Antelo no pretendía cambiar el mundo con este libro… pero lo que sí está logrando es algo más sutil: recordarnos que todos llevamos dentro un puñado de historias que esperan ser compartidas.
Y que, a veces, basta con un sueño y unas cuantas páginas en blanco para que la magia comience.